
Las olas de calor sucesivas en Castilla-La Mancha, la región con el viñedo más extenso del planeta, están forzando un adelanto histórico de la vendimia.
Este estrés térmico e hídrico provoca que la uva pierda peso y, por tanto, reduzca el mosto obtenido, mermando la producción total.
Como contrapartida, el calor dispara el grado alcohólico de la fruta antes de tiempo, alterando el equilibrio deseado para la calidad del vino.
La pasada campaña ya fue un aviso, con una cosecha final de 20 millones de hectolitros frente a los 24 previstos inicialmente.
El sector vitivinícola busca nuevas fórmulas para proteger el fruto y minimizar el impacto económico en miles de familias de la región.
Imagen de la noticia a la que podéis acceder haciendo click sobre ella.

Noticia publicada en El Debate de Castilla-La Mancha


